Fisonomía de un canalla coetáneo

Gravitando a tu alrededor, atraído por tu dulce frivolidad; como un zorro que pretende abordar la cerca de tu naturaleza; haragán despertando de un sueño en lo más profundo de un agujero negro; ciego en el asedio de tu intimidad; extasiado aunque tan solo fuera por la filantropía de tu boca; pertinaz ante la falsa consistencia de tus murallas.

Vanagloriada por las lisonjas; cálida por la acción radiante de un inesperado sol de media noche; en apariencia imbatible como un baluarte galo, y al mismo tiempo, anhelante de que el acoso no concluya jamás; imaginé que tal vez, perturbada en tu equilibrio íntimo, y finalmente, dispuesta a manejar este advenimiento furtivo.

Equilibrio caótico con principio y final; sorprendido, embriagado y finalmente cautivo; temeroso como un niño a la conclusión del periodo estival; un halcón presa de una paloma; abrumado por esta realidad virtual; agraviado en las profundidades de tu sensual frialdad; dolido como un rey espartano por el desaire de una Helena de Mátrix que no reconoce señor; realidad insólita: un abismo dentro de un agujero negro.

Y tú… Impasible; radiante de luz; capaz de vivir en equilibrio equidistante a sabe dios cuantos otros abismos; y por fin reconozco tu precioso rostro, y no es otro que el de una canalla coetánea.

Lições da chiquilleria do paraíso

Recordando mis peregrinaciones, encuentro momentos que albergaron a todos los sentimientos que caben dentro de un corazón, y de entre todos ...